Tecnología e información en la guerra.

En relaciona la 2da guerra mundial es un ejemplo fehaciente de cómo se emplea la ciencia  y la tecnología para matar, para por una parte beligerante tratar de imponer el fascismo como régimen mundial, y por otras partes, comenzar una larga carrera militar. Armas de Exterminio Masivo, los más moderno avances de la ciencia y la tecnología se emplean para producir armas nucleares, químicas y biológicas. La bomba atómica no fue “inventada”, sino desarrollada, en tiempo record, como un proyecto industrial consciente, como una obra de ingenierìa. El “juguete nuevo” se le mostró a los japoneses, y al mundo como principal objetivo, lanzándola sobre Hiroshima y Nagasaki, cientos de miles de personas inocentes resultaron muertas y heridas, y se provocaron secuelas para las futuras generaciones que duran hasta hoy.

Pero las “invenciones” continuaron, Viet Nam, Afganistan, Irak y Yugoslavia son ejemplos más recientes del empleo de la ciencia y la tecnología para la guerra. Dos ejemplos bastan para ilustrarlo.

Sobre Viet Nam se rociaron más de 80 millones de litros del Agente Naranja, un arma quimica desarrollada por la ciencia y la tecnología militar norteamericana para supuestamente “desfoliar los bosques y permitir el descubrimiento y batimiento de los Viet Cong”, mato más de un millón de vietnamitas, en su mayoría mujeres y niños, y provocó secuelas terribles para la poblacion y el medio ambiente. Se ha demostrado que su componente principal, la dioxina, tiene un impacto negativo en los seres humanos y el medio ambiente. Millones de vietnamitas, incluso soldados norteamericanos veteranos de este “conflicto de baja intensidad”, sufren de cáncer, enfermedades de la piel y endocrinas, y sus hijos aún hoy nacen con malformaciones. A más de 30 años de concluida la guerra aún la naturaleza y la fauna no han logrado recuperarse.

A los científicos e ingenieros norteamericanos se les planteó la tarea de aumentar el poder explosivo y destructivo de los proyectiles de artillería y tanques, así como de las bombas de aviación. La “invención” fue recubrirlos con uranio empobrecido, residuo de susplantas electronucleares (basura radioactiva). Sobre Afganistán, Irak y Yugoslavia las tropas de los Estados Unidos lanzaron y continúan lanzando sobre los dos primeros, cientos de toneladas de estos destructivos proyectiles, pero su peor efecto no se produce por la explosión (La “MOAB”(Munición Masiva de Efecto Expansivo) bautizada “Mother of all bombs” de un poder equivalente 9 500 Kg de explosivos, arrasa una manzana de edificaciones). El polvo de oxido de uranio que se libera como resultado de la detonación, es toxico y radioactivo.

Envenena el medio ambiente de forma duradera (Se calcula que su efecto dañino se elimine después de 4000 a 5000 años) y produce numerosos muertos por leucemia y otros tipos de cáncer, así como malformaciones congénitas.

 

Política y la tecnología.

Podemos mencionar que la tecnología  la política es de suma importancia ya que se está al día con la tecnología y la política les permite tener la información mas fresca para los políticos ya que deben de estar informados de todos los temas que están sucediendo dentro de su entorno político para poder utilizarlos en su trabajo y tener un desarrollo profesional ya que si lo políticos no están informados en relación a los temas del en la política obviamente se están desapegando de su  forma de trabajo, por ello es de suma importancia la tecnología, debemos mencionar que los políticos más afamados utilizan la tecnología para su beneficio como el  Presidente de los estados unidos de Norteamérica, que es Barak Obama, utiliza las herramientas de la tecnología para obtener un mayor beneficio en su actuar político, y con ello tiene un beneficio mayor de la información.

La tecnología en la administración.

Uso de Tecnología para la Administración Corporativa

La tecnología puede ser utilizada para apoyar la administración corporativa de los organismos electorales. Muchos de los programas de cómputo disponibles en los paquetes para la automatización de oficinas pueden ser utilizados para estos efectos.

Los procedimientos de administración corporativa que se pueden beneficiar de la aplicación de tecnología comprenden:

  • Procesos de planeación interna (estratégica y operativa).
  • Administración de proyectos.
  • Administración de personal, incluyendo reclutamiento, conservación de registros y nómina.
  • Sistemas de administración financiera, incluyendo presupuestos, control de gastos, reportes financieros y funciones de auditoría.
  • Administración de adquisiciones e inventario.
  • Monitoreo y administración de los sistemas de cómputo.

Idealmente, los distintos sistemas de administración corporativa pueden ligarse para ofrecer un sistema integral de administración electoral. Los sistemas de planeación pueden ser ligados a los de administración de proyectos para asegurar que estos estén en línea con los planes estratégicos y operativos. A su vez, los sistemas de administración de proyectos impactan los sistemas de personal, finanzas y materiales.

Los sistemas utilizados para administración de adquisiciones e inventarios pueden ser vinculados a los de administración financiera para coordinar los procedimientos de cálculo, presupuestarían y pago. A su vez, estos sistemas pueden ligarse a los de administración de personal para ofrecer un sistema global que comprenda todos los aspectos administrativos del proceso electoral. Los sistemas vinculados de esta manera aseguran que el proceso electoral se desarrolle de manera fluida y que el personal esté debidamente empleado y equipado para ejecutar sus funciones.

Los siguientes apartados de esta sección cubren los distintos aspectos relacionados con el uso de tecnología para la administración corporación en un ambiente electoral:

  • Planeacion Interna.
  • Administracion de poyectos.
  • Administracion de Personal.
  • sistemas de administracion de sistemas.
  • Administracion de adquisiciones.
  • Monitoreo y administracion de sistema de computo

La tecnología en la educación.

Es necesario justificar el papel que juega la tecnología y el desarrollo tecnológico en la sociedad, así como analizar su incidencia en distintos ámbitos sociales, ya que como se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones, el desarrollo técnico de las nuevas tecnologías de la información y comunicación va por delante del estudio de sus repercusiones sociales.

La sociedad moderna se inicia con la Revolución industrial producida a lo largo de los siglos VIII y XIX. La industria se convierte en el motor de la actividad económica y las herramientas artesanales son sustituidas por las máquinas (máquina de vapor, máquinas eléctricas…), nuevas tecnologías que modifican profundamente los sistemas de producción y comunicación.

Se inicia la secuencia progreso tecnológico = desarrollo económico = bienestar social, tal como economistas y científicos sociales han confirmado (Parejo, 1997). Un gran cambio se produce también a nivel social, la burguesía se consolida como la clase social hegemónica, comprometida con la financiación de los nuevos procesos tecnológicos, mientras surge con fuerza como clase social el proletariado.

 

La relación entre cambio social y desarrollo tecnológico es evidente a lo largo de la historia, sin embargo la responsabilidad real de la tecnología en la transformación social es una cuestión debatida ¿hasta qué punto el cambio de las sociedades desarrolladas es causa o efecto de las nuevas tecnologías? Esta cuestión sigue generando discursos encontrados que aparecen cada vez que se descarga la responsabilidad de determinadas conductas y hábitos sociales en los nuevos medios de comunicación (televisión, Internet,..).

Así surgen preguntas como ¿es la juventud más agresiva como consecuencia de su exposición a la televisión o aumenta la agresividad en los medios de comunicación de masas porque la sociedad es cada vez más agresiva y competitiva?, ¿generan los videojuegos pautas de actuación machistas o sólo son una prolongación de las pautas existentes en nuestra sociedad?, etc.

El cambio tecnológico que estamos experimentando y el auge de nuevas formas de comunicación, hace imprescindible una reflexión desde la educación sobre el impacto de estas nuevas herramientas de comunicación, tanto en los comportamientos y los procesos de pensamiento de todos los grupos humanos como en las actitudes de la sociedad hacia estos nuevos medios y los modos de vida que sustentan, sin olvidar su impacto en las instituciones educativas y los nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje que se posibilitan.

 

La tecnología ha generado planteamientos y actitudes muy diferentes a lo largo de la historia, hay épocas de escepticismo, de optimismo y de desasosiego ante los logros y las posibilidades de la tecnología.

En el mundo antiguo se reconoce la necesidad de la tecnología pero se sospecha, se desconfía de la misma, se piensa que es necesaria pero peligrosa, ya que ocasiona deterioros en la fe (confianza en los dioses como providencia). Los poetas y filósofos griegos (Platón, Socrátes, Homero, Jerofonte…) se muestran recelosos ante la opulencia y el estado de bienestar que traen consigo las “technai” si no se delimitan correctamente las fronteras de su actuación. Las personas se habitúan a las cosas fáciles y eligen lo menos perfecto cuando lo bello se encuentra en la dificultad y la perfección se encuentra en el extremo opuesto de lo sencillo.

La tecnología no puede ser la finalidad última de la mente humana, pues no puede liberar a ésta de las cuestiones mundanas. Mirando hacia la tecnología la persona no podrá nunca desarrollar una sabiduría espiritual, como máximo podrá alcanzar la sabiduría de las “technai”. La desconfianza frente a la tecnología presidió la cultura de occidente hasta finales de la Edad Media.

El Renacimiento y la Ilustración cambian la postura de los hombres hacia la tecnología considerando que ésta es intrínsecamente buena y que sólo una accidental mala utilización de la misma puede causar efectos perniciosos. Bacon fue uno de los primeros autores en rechazar la idea de que la técnica ejercía una influencia corruptora sobre la moral, al contrario, defendió que los hombres encontrarían en la tecnología la forma de mitigar el sufrimiento propio de la condición humana. Su obra “New Atlantis” (1627) ha sido considerada una de las primeras utopías científicas al contemplar una sociedad urbana que progresa gracias a los adelantos técnicos frente a la concepción clásica de progreso ligado al refinamiento de las formas socio-políticas.

 

Adoptando una postura irónica, Bacon afirmará que la invención de la pólvora, la imprenta o el compás han hecho más por la humanidad que todos los discursos y debates filosófico-políticos que han tenido lugar a lo largo de la historia.

Posteriormente autores como D´alembert, Kant, Hume,… van a expresar su confianza en la acción tecnológica de los individuos.

Como consecuencia de la expansión tecnológica que tiene su hito más llamativo en la Revolución Industrial en la Inglaterra del siglo XVIII y los problemas sociales que ésta genera, surge el movimiento romántico. El Romanticismo puede entenderse como una reacción crítica a la racionalidad científica moderna. Sus representantes defienden la importancia y legitimidad de la imaginación y el sentimiento de forma angustiada y ambigua, y cuestionan la esclavitud que se oculta bajo el disfraz de lo bueno. Rousseau (1750) en su obra “Discurso sobre los Efectos Morales de las Artes y las Ciencias” escribe:

“A medida que aumentan las comodidades de la vida, a medida que las artes son llevadas a la perfección y que el lujo se extiende, el verdadero coraje languidece, las virtudes desaparecen. (…) El dinero aunque compra todo lo demás no puede comprar moral y ciudadanos. (…) Los políticos del mundo antiguo estaban siempre hablando acerca de moral y virtud; los nuestros no hablan de otra cosa que no sea comercio y dinero. (…) Nuestras mentes han sido corrompidas en la misma medida que las artes y las ciencias han mejorado” (Cit. en Mitcham, 1989b: 22).

 

La tecnología en la vida cotidiana.

Se puede decir que las características más genuinas de la sociedad actual son el cambio y la complejidad. Tal afirmación es explicada por Sancho (1993, 1997) debido al aumento extraordinario del volumen de conocimientos científicos, tecnológicos y sociales experimentados desde finales del siglo XIX, la utilización masiva de las tecnologías de la información y la comunicación en todos los ámbitos de la vida, unidos a las tendencias político-económicas vigentes desde los años 80. En este contexto se están cuestionando y redefiniendo muchas concepciones tradicionales de lo que significa ser una persona culta, educada y profesional, el valor de los conocimientos y habilidades personales y profesionales, el papel de los sistemas educativos escolares, el sentido de la formación más allá de la enseñanza reglada, etc. La educación debe responder a la necesidad de afrontar cambios de forma continuada, no sólo a nivel profesional sino también personal, social y cultural; de enfrentarse a situaciones complejas que requieren el desarrollo de nuevas capacidades y habilidades, incluso nuevos modelos culturales, sistemas de valores, pautas de actuación y modos de vida; de saber vivir en un mundo que rebosa información pero en el que las personas no saben más.

También se caracterizan las sociedades industriales avanzadas por la globalización de la economía, la revolución de las tecnologías de la información y de la comunicación y un profundo cambio cultural en los valores y formas de vida occidentales (Castells, 1994). Este cambio en los modos, usos y costumbres culturales vienen dados, entre otras causas, por el tránsito desde valores materialistas propios de una sociedad industrial hacia valores postmaterialistas (pacifismo, ecología, calidad de vida) representativos de una sociedad.



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